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domingo, 16 de noviembre de 2008

En recuerdo de Lola


Ultimos de noviembre del 99, el final del milenio fue el principio del fin de una joven y prometedora vida de 23 años, Lola acababa de terminar su carrera universitaria de maestra cuando nos dieron la fatal noticia " no le diga nada, llévesela a casa y procure pasar las mejores navidades, serán las últimas" dijo el médico, solo vivirá trés o cuatro meses; hice lo contrario, salí de la consulta y le dije la verdad y con ello que nos enfrentaríamos al cáncer, le plantaríamos cara. Y lo hicimos, las sucesivas batallas que le fuimos ganando durarón cuatro años pero él finalmente ganó la guerra.

Mi hermana creció infinitamente como ser humano en esa lucha y con ella en esos años aprendí a conocerme a mí misma más que en todos los años que había vivido. Tomé conciencia de mis posibilidades y de mi fuerza, fue como si la terrible pérdida de mi hermana pequeña hubiese sido para mí como comer del árbol del bien y del mal, el horizonte de mi existencia se expandió como el universo. Muchas veces en este tiempo me han asaltado las dudas, me he dicho que ya es tarde pero sigo a pesar de todo embarcada en un proyecto que supone la realización de mi misma y la posibilidad de cumplir una promesa que le hice a ella, la realización de un proyecto grande como era Lola y la forma de que pueda aún desde el otro lado desempeñar ese papel de formación de futuras generaciones aportando esperanza en el porvenir.

Estamos a últimos de noviembre de ocho años después, en las misma fechas que nos dieron las fatídicas noticias espero otras que significarían el principio de mi promesa cuando me pidió que no se la olvidase. Se lo prometí y aún estoy pendiente de cumplirlo, en las misma fechas la noticia puede ser el eterno recuerdo de Lola.

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